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Los valles cántabros al sur de la cordillera
nos muestran paisajes menos abruptos y más
abiertos, con amplias llanuras entre sierras
y montañas, bañadas por el gran río Ebro, su
embalse y los afluentes tributarios. Su clima, de
carácter más continental –cálido en verano y
frío en invierno–, nos permite disfrutar, entre
otras muchas cosas, de la estación invernal de
Alto Campoo y de un patrimonio histórico y
artístico de gran relevancia.
Aquí podemos visitar y disfrutar de numerosos
vestigios humanos del pasado, tan notables
como los menhires neolíticos de Valdeolea;
las termas romanas de Camesa-Rebolledo; la
ciudad romana de Julióbriga y su domun; las
torres y castillos medievales, entre los que
destaca el de Argüeso; las iglesias y colegiatas
románicas esparcidas por sus pueblos, sobresaliendo
la de Cervatos y San Martín de Elines,
y las ermitas rupestres de Valderredible. Un
magnífico patrimonio ampliamente divulgado
por museos y centros de interpretación, que
nos acercan a estos monumentos, sus sistemas
constructivos y sus momentos históricos.
La oferta de ocio es amplia en la comarca.
Además de su capital, Reinosa, existe para el
disfrute y esparcimiento del visitante el campo de golf de Nestares, la estación invernal de
Alto Campoo, las actividades náuticas en el
Pantano del Ebro, el Centro de Educación
Ambiental del Ebro y el castro cántabro de
Argüeso. Valderredible cuenta, además, con un
museo etnográfico, varios centros de interpretación
y un observatorio astronómico de
reciente construcción.
Existen pocos hitos geográficos tan conocidos
y renombrados como el nacimiento del
Ebro. En el pueblo de Fontibre, donde brota,
situado a pocos kilómetros de Reinosa, un
centro de interpretación sobre este gran río
ibérico, un magnífico restaurante y un tranquilo
bosque de fresnos nos dan la bienvenida
a esta comarca, permitiéndonos realizar una
pequeña excursión de dos kilómetros en
torno al mismo.
La gastronomía se caracteriza por platos
fuertes y con solera, típicos de la alta montaña, donde destacan la gran calidad de las
carnes, tanto vacunas como ovinas. También
sus tierras cultivables más llanas permiten un
mayor desarrollo de la agricultura, destacando
las renombradas patatas de Valderredible.
Patatas y carne que sabiamente se entremezclan
en la “olla ferroviaria”, guiso típico de la
comarca, que nos muestra su punto álgido
en el concurso que se celebra anualmente
en Mataporquera. Por último, la repostería
local está representada por las ricas y dulces
pantortillas de Reinosa, un presente imposible
de olvidar.
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